Editorial

¿Era necesario el discurso de Luis Abinader del viernes en la noche?

La palabra del presidente tiene un peso específico grande. Tiene un valor. Hay que reconocer que el anterior presidente hablaba poco. Casi no hablaba, a menos que estuviera en campaña electoral. Por lo visto, Luis Abinader da la impresión de que está hablando mucho.

Por Acento.com.do

Luis Abinader

El presidente de la República tiene derecho a dirigirse al país cuantas veces considere necesario. Los medios de comunicación tienen la obligación de ponerse en cadena con la emisora oficial que transmita los discursos del presidente de la República. Así ocurre cada vez que el presidente habla al país.

El pasado jueves 8 de octubre el presidente Luis Abinader se dirigió a la nación y anunció importantes medidas gubernamentales, entre ellas una rectificación del proyecto de presupuesto y ley de gastos públicos para el 2021, prescindiendo del cobro de nuevos impuestos, y revelando un acuerdo con los bancos nacionales y la empresa Barrick Pueblo Viejo, quienes aportarían al gobierno un monto estimado de 484 millones de dólares como adelanto de impuestos. Ese fue un discurso justificado y bien recibido por el país. Fue un discurso de 27 minutos.

El presidente habló nuevamente este viernes 16 de octubre. Lo hizo durante 3 minutos y 5 segundos, para anunciar que renuncia a su salario, y que lo destinará a causas sociales, y que propondrá una reducción del 50 por ciento de los fondos que el Estado entregaría a los partidos políticos en el 2021, que no es un año electoral.

¿Era necesario que el presidente se dirigiera al país para hacer estos anuncios? Tal vez sí, tal vez no. El salario nominal del presidente es de 450 mil pesos mensuales. Al año representa 5 millones 400 mil pesos. Si se hace la correspondiente deducción de impuestos, el salario quedaría en 4.1 millones de pesos aproximadamente. El Ministro de la Presidencia, Lisandro Macarrulla ya comenzó a donar su salario a una entidad de San Pedro de Macorís. En el gobierno no es nuevo lo que acaba de anunciar el presidente Abinader. Digamos, que por esta razón no se justificaba el discurso pronunciado este viernes. Otra cosa es la siguiente: El presidente de la República es el primer servidor público y recibe un salario, y al salir queda con una pensión igual a su salario. El presidente debe recibir su salario, aunque sea rico, porque realiza una labor al servicio del país y la nación le paga por su desempeño. Si no recibe la paga, hipotéticamente no quedaría comprometido a realizar la labor de servicio que de él se espera. El tema requiere discusión y conciencia, sin importar si el presidente es rico o no.

En la otra decisión anunciada, relacionada con los fondos de los partidos políticos, el presidente conoce que se trata de una ley, y que el poder ejecutivo no puede cambiar el contenido de una ley. Por tanto, como dijo el presidente, es una propuesta lo que hará. ¿Será presentada a los partidos? ¿Será presentada a la JCE, que es quien hace los desembolsos? ¿Será presentada al Congreso Nacional? Nadie conoce cómo sería el procedimiento para cambiar el mandato de una ley. ¿Y si uno, dos o tres de los partidos políticos se niega a ese cambio? ¿Cómo se haría? El mandato de la ley es que en años no electorales se entregue un cuarto por ciento del presupuesto nacional a los partidos políticos, y en los años electorales un medio por ciento. En el caso que nos ocupa estaríamos hablando de aproximadamente 1 mil millones de pesos. Pero volvemos a repetirlo, es el mandato de la ley. Para hacer esta sugerencia ¿era necesario que el presidente se dirigiera a la nación en un discurso de 3 minutos como lo ha hecho? Pensamos que no.

La palabra del presidente tiene un peso específico grande. Tiene un valor. Hay que reconocer que el anterior presidente hablaba poco. Casi no hablaba, a menos que estuviera en campaña electoral. Por lo visto, Luis Abinader da la impresión de que está hablando mucho, y lo preocupante es que habla sobre temas, por lo último que ha dicho, que tienen un peso específico relativo, como ya hemos señalado.

Que lo piensen sus asesores y el propio presidente, que es bien dado a reflexionar y escuchar recomendaciones. Tienen tiempo para tomar medidas prudentes, inteligentes, que les ayude a transitar este período de cuatro años, con muchísimo peso político y con mucha cancha por recorrer. Ya lo veremos.

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