Jungla de Cemento

Aprender de los momentos difíciles

Durante la I Guerra Mundial, se inventaron una serie de artículos que forman parte de nuestras vidas; como las bolsas de té, relojes de pulsera, la penicilina; otros artículos fueron producto de la casualidad como desde la Coca Cola, los rayos X, cerveza, helados etc.

Por Miosotis Ledesma Macon

El curso de la evolución humana nos ha enseñado diversos periodos donde se han experimentado situaciones de muchas dificultades, y cómo subsecuentemente esta ha podido recuperarse, desarrollando una gran capacidad creativa.

¿Si imaginamos por un instante de cómo el hombre primitivo pudo solo con su magnífico sentido de adaptabilidad poblar continentes a pie o en frágiles embarcaciones? o todo lo que las antiguas civilizaciones crearon, sin las facilidades de esta era moderna, como los teléfonos inteligentes?

La capacidad de reinversión y resiliencia, es lo que desde el inicio de la pandemia han mostrado artistas, restaurantes, fundaciones sin fines de lucro, inventores a nivel mundial; al reajustar sus empresas para no irse a la quiebra como muchas otras.

Encontrando en este complicado momento el nicho para desarrollar productos que se demandan en la actualidad. Tal es el caso de las compañías automovilísticas Ford, General Electric, Ferrari y Peugeot se han unido para fabricar ventiladores artificiales. También Moët Hennessy – Louis Vuitton (LVMH), Los tres sitios de fabricación de perfumes Dior, Guerlain y Givenchy.

Mientras que en latinoamérica, países como Chile, Colombia, México, sus cervecerías están fabricando gel antibacterial, ventiladores, cubrebocas impresas en 3D, abridores de puertas, cápsulas camillas, trajes de protección para personal médico y pacientes, etc.

La resiliencia, “es la capacidad de sobreponerse a momentos críticos y adaptarse” durante y luego de experimentar alguna situación inusual e inesperada.

La humanidad está repleta de inventos que fueron producto de la casualidad y otros de la necesidad del momento, por ejemplo, durante la I Guerra Mundial, se inventaron una serie de artículos que forman parte de nuestras vidas; como las bolsas de té, relojes de pulsera, la penicilina; otros artículos que fueron producto de la casualidad como desde la Coca Cola, los rayos X, cerveza, helados etc.

Por el presente, no existe una institución que no esté experimentando estragos como consecuencia de la crisis; ya que Coronavirus llegó en un momento donde todo estaba aparentemente marchando “bien”; golpeando países, sistemas financieros y de salud; recordándonos que más allá de los avances que la humanidad ha logrado, no todo es predecible.

El poder aprender que no todo está controlado por nosotros, y que no sorprende la capacidad puesta de manifiesto de muchos para adaptarse a la nueva realidad; dejando de lado nuestra propia miseria y sumándonos a causas importantes.

Estos inventos, ya sea por casualidad o intención han sido y serán el resultado de que el talento humano es infinito. Esta pandemia nos dejará muchas lecciones de vida para recordarnos cuán vulnerables somos, que debemos concentrarnos en lo que realmente es importante; no solo para nosotros, sino también para todo lo que nos rodea, ya que somos privilegiados; de ser el animal que ha logrado evolucionar gracias a la adaptación y resistencia.

Todos estos inventos en medio de la actual crisis, son parte de la reinversión de las empresas, como parte del viaje de búsqueda, experimentación, poner en práctica y dejar un legado para las presentes y futuras generaciones.

Lo importante, es descubrir cómo podemos nosotros ayudar, fuera o dentro de una crisis y cómo podemos superar cada obstáculo por incómodo que sea; solo entonces habremos alcanzado un nivel de madurez interior. Al final cada uno de nosotros decide cómo ver el vaso

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