Fervores

Asuntos privados

Hay temas que van y que vienen en la dominicanidad. Surgen como surge una flor en el pantano. Son tomadas por algunos para analizarlas, pero luego se esfuman como la espuma de la cerveza.

Por León De Moya

Me quedé sorprendido con una noticia reciente sobre el cambio de nombre que harán los Indios de Cleveland. Se llamarán a partir del año que viene, The Guardians. La noticia se me hizo única toda vez que suscitó varios tuits que podríamos considerar históricos.

Uno de esos tuits vino de la mano de Trump. Otros andan por ahí pero éste, a la par de continuas discusiones en la red, es el mas importante. Podemos decir, grosso modo, que el tuit decía que había oposición: el nombre representa la cultura americana.

Un asunto que quiero destacar y no tiene que ver con The Guardians. Uno se ha desconectado de ciertas informaciones. Hace apenas 6 meses, era común que el navegante común de la web, así como el que ve noticias, estuviera pendiente a los numeritos del avance del Covid-19. Con la vacunación en dos dosis y hasta la tercera, al parecer la gente se ha alejado de las cifras.

Un dato importante: Kelly Craft habrá dicho en su casa lo que le pareció la medida de Biden de retirar las tropas (cuando era Secretaria hizo reuniones de alto nivel en Kentucky en lo que se conoció como la diplomacia del sofá). Tomémoslo de una manera clara para entender cómo se hace política en la vecina nación Estados Unidos (es vecina en un avión). Esperábamos que Craft dijera algo de manera pública, algo que debería cronometrar el Washington Post o The Wall Street Journal. Sabe medir sus pasos, aunque podría haber dado algunos avances para criticar la medida.

En lugar de intentar seguir a algunos personajes muy virtuales, uno esperaría tener información con gente que sí conoce asuntos desde el fondo. Me refiero a políticos que, al parecer, solo hablan a través de libros. Leímos las declaraciones pertinentes de Bush, quien gobernaba Estados Unidos cuando ocurren los ataques del 9-11. Por su lado, sale Lagos en Chile y dice que no le prestó ayuda.

En otra noticia, esta vez en Instagram, se narraba el interés que tenía Trump con la pelea de Holyfield de la que fue comentarista. Le preguntaron de manera muy astuta que si se atrevería subir a un ring contra quién lo haría y este contestó, siempre mordaz –por qué negarlo?–, que contra Biden pero que una pelea así “sería muy peligrosa”.

Uno se queda en todo el esquema del boxeo: es un deporte característico, aunque no lo queramos, de nuestra época. No pude ver la narración o los comentarios de Trump en la pelea, pero es justo entender que se generaran varios tuits sobre el asunto. Holyfield, dirían algunos, no es el mismo de hace 5 años. Es entendible que a todos nos pase: te pones viejo y te salen los uppercuts de manera más lenta.

Estuvo claro: Holyfield cayó derrotado de una manera veloz. Con sus 58 años a cuestas, no es el mismo de antes. En el mismo primer round cayó ante el ataque de su contrincante Belfort, algo que algunos apostadores no celebran. El evento se realizó en Hollywood, Florida. Quiero indicar aquí que no pagué pay per view, pero la pelea fue subida a las redes al poco tiempo de pasar. La gente se pregunta cómo le fue a Trump como narrador y les diré que lo hizo de lo mas bien. Antes había estado en la rueda de prensa del evento. Los golpes que se depositaron en la anatomía de Holyfield fueron varios. Cayó entre las cuerdas y el árbitro detuvo la pelea, algo que algunos no hubieran hecho.

Tenemos otra noticia: Barack Obama invierte mucho de su tiempo oyendo música. Esto se deduce de la lista que sacó hace meses, no tanto, para seleccionar las mejores canciones para él, las que estaba escuchando en ese momento, la que, de alguna u otra forma, compite con la Billboard. Por mi lado, es cierto que también invierto tiempo en ello, pero sobre todo en descubrimientos nuevos. Todos los años salen artistas nuevos, se convierten en estrellas y uno tiene que seguirlos. En el caso de mi repetido Pixote, la banda brasileña, no hay forma en que me pueda despegar de sus canciones románticas.

Hay temas que van y que vienen en la dominicanidad. Surgen como surge una flor en el pantano. Son tomadas por algunos para analizarlas, pero luego se esfuman como la espuma de la cerveza. Lo mismo puede ocurrir en otros países. Pero ahora las redes de Argentina le llegan a uno y se mira cómo se intenta mantener el status de contradicciones políticas en muchas medidas. Se acaban de celebrar elecciones. El País, –de España– evalúa como catástrofe electoral lo que ha ocurrido con el kirchnerismo.

Las canciones de Pixote son románticas y se convirtieron en un fenómeno musical hará unos años. La música les sale con una facilidad proverbial, como a otros los argumentos políticos. En el caso de Kelly Craft, ésta vino a Haití y vimos –hace ya varios años–, que no dijo tanto como esperábamos. Lo habrá comunicado a su jefe, discusión que no pudimos tener a mano. Hay un grado de sus comunicaciones que son algo privado, pero otras no son sino un asunto de interés público. Alguien ha dicho que cierta política es dirimir de manera pública los asuntos privados

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