Matices para la vida

Por amor a mis raíces, una propuesta de sanación ancestral

Quiero mirar de forma metafórica, el árbol y las raíces, ningún árbol progresa si sus raíces están dañadas, quemadas, o trituradas, para que el árbol sea sano, frondoso y productivo, necesita estar conectado a sus raíces.

Por Estela Brioso Mejía

En octubre de 2019 nace por amor a mis raíces, una propuesta de sanación, reconciliación y liberación de nuestras raíces ancestrales. Como hijos e hijas de una historia, de una cultura y de un lugar en el mundo, nos sentimos invitados a mirar, conocer, estudiar, honrar e integrar nuestra memoria histórica.

Desde el círculo de luna nueva strella vital, tenemos el propósito o misión de mirar con ojos amorosos e integradores nuestras raíces, es una manera de recordarnos que, los grupos, pueblos, continentes que olvidan su historia, se ven en la triste realidad de repetirla. Y repetir la historia, si esta es muy buena, que bien, pero si esta no fue tan saludable, es una tristeza.

En este sentido, mirar nuestra realidad presente con todas sus debilidades, con las realidades de agresión y violencia, de injusticias sociales, la falta de amor, respeto y de paz, nos dice que es necesario cambiar la manera de relacionarnos; además, es importante poder conocer que ha ido pasando a lo largo de la historia, y qué de eso se ha ido repitiendo.

Por amor a mis raíces, como evento cultural nos propone cambiar la mirada, dar un buen lugar, honrar a aquellos que forman parte de nuestras raíces, y al mirar cómo se fue desarrollando esa historia nos permite comprender el presente, sus debilidades y en qué tenemos que trabajar para sanar o cambiar esa realidad pasada que lastimó, dañó, e hirió.

Lo hacemos desde una mirada integradora, pues en la visión sistémica se integran a las víctimas y a los perpetradores. Como una forma de ir sanando, liberando y reconciliando. Consciente de que cuando al momento de mirar y dar un lugar al pasado, el presente nos brinda otras maneras de vivir.

Por amor a las raíces que nos vienen de África

Este año 2020, hemos dedicado una mirada a la madre África, el toque de los tambores, tienen particular relevancia, ya que nos recuerda el latido del corazón de nuestros pueblos originarios que aún sigue vivo. Cada ritmo simboliza el palpitar de nuestros pueblos, que se unen a la tierra en el reclamo de su cuidado, como la madre amorosa y también guerrera que cuida a sus hijos.

Conferencias, ritmos, experiencias de la presencia africana en la isla, han sido parte del contenido de los eventos realizados en octubre 2020, una experiencia que más que mirar con dolor y odio el dolor, estamos mirando desde la crítica histórica, el amor y la integración de las realidades que, como continente, región Caribe, isla y país, hemos vivido.

Conectar con las raíces permite una vida buena

Quiero mirar de forma metafórica, el árbol y las raíces, ningún árbol progresa si sus raíces están dañadas, quemadas, o trituradas, para que el árbol sea sano, frondoso y productivo, necesita estar conectado a sus raíces.

En el deseo de conectar con nuestras raíces hemos realizado el día doce de octubre el evento cultural que nos ha permitido mirar con nuevos ojos esas raíces, cómo podemos restaurarla al día de hoy, unidos desde diferentes lugares del continente de América Latina, que buscamos mirar, integrar y transformar lo mirado.

En la búsqueda de conexión, hemos realizado un gesto de sanación a nuestras raíces en las ruinas del ingenio de Boca de Nigua, es un lugar donde la presencia y mano de obra africana estuvo viva y real, como una manera de ir contribuyendo a la liberación, sanación, perdón y reconciliación de la madre África en nuestra tierra.

Desde el Círculo de Luna Nueva Strella vital

Desde el Círculo Lueva Strella Vital, seguimos buscando nuevas formas de recordar, pues es la única forma que nos permite mantener viva la memoria de lo que somos y tenemos. La misión de crear conciencia de nuestra relación con el Cosmos, el cuidado del Hábitat y el reconocimiento del ser humano como parte de todo creado.

Es un momento donde estamos invitados e invitadas a mirar con buen trato a todo lo que forma parte de nosotros, a reconciliar aquello que nos duele, a mirar el dolor y a transformarlo en amor, es la mejor herencia que podemos dejar a las generaciones que vienen.

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